La Real Academia Española en su Diccionario de la Lengua Española propone dos acepciones para el término pagoda: «Templo de las deidades en algunos pueblos de Oriente» y «Cualquiera de las deidades que en ellos se adoran». Concluye, además, que la palabra procede de la voz lusa pagode que, a su vez, podría provenir del témino pagâo, que significa ‘pagano’.
Otras pesquisas etimológicas, sin embargo, afirman que el término portugués derivaría del cingalés dagoba, que equivale al vocablo sánscrito stupa. Yule y Burnell, por su parte, nos hablan de dos expresiones en chino que parece razonable situar en el origen de la palabra, tal y como la conocemos hoy: Pao-t’ah (‘pila preciosa’) y Poh-kuh-t’ah (‘pila de huesos blancos’). Una vez más, tal y como vimos en el artículo sobre los biombos, el origen etimológico del término nos da pistas sobre la procedencia de la realidad que describe.
La mayoría de los expertos coinciden en que la pagoda, que es un monumento budista de pisos superpuestos habitual en países como China, Corea y Japón, procede de la stupa de la India. De acuerdo con Francisco García Gutiérrez, uno de los mayores expertos en arte japonés de España, «la stupa es un túmulo funerario en forma de hemisferio, que se daba ya en la antigua religión cósmica, y fue aceptado por el Budismo para guardar en él las reliquias del Buda histórico».
La investigadora Isabel Cervera, por su parte, se refiere a las stupas como monumentos funerarios de peregrinación que señalaban el lugar donde había sido enterrada una reliquia budista —cenizas de algún santo, objetos rituales, imágenes de culto consideradas milagrosas—una costumbre que data de la época del Buda histórico.
En un principio, la stupa era un túmulo en forma de bóveda rodeado por una balaustrada de piedra (vedika) en la que se abren cuatro puertas decoradas con motivos escultóricos que señalan los cuatro puntos cardinales y a través de las cuales los peregrinos pueden acceder. Entre la vedika y el cuerpo de la stupa se encuentra el pradakshina patha, es decir, el camino por el que los devotos pueden rodear la stupa, siempre de izquierda a derecha.
Una evolución de la stupa sería la pagoda, más extendida en China o Japón. Si bien ya existían stupas de base cuadrada con cuerpos superiores que simbolizaban los cinco elementos —tierra, agua, fuego, aire y cielo— será en la pagoda donde aparezcan de forma más evidente estos cinco planos simbólicos. Esto es, la pagoda es una representación del Universo. La base cuadrada en la que se asienta simboliza la tierra; el pilar central que asciende desde la base hasta el punto más alto, el eje del mundo.
El material con el que se construyeron las primeras pagodas fue la madera. Posteriormente, empezaron a utilizarse otros materiales más resistentes, como la piedra, el ladrillo, el bronce o los azulejos. El número de cuerpos o pisos de la pagoda también ha evolucionado si bien se ha conservado el carácter impar.
En la actualidad, no sabemos a ciencia cierta cuántas pagodas hay en China. La más antigua es la pagoda de Songyue, que fue construida con ladrillo y data del año 523; la de Sakyamuni (1056), que forma parte del Templo Fogong, es la más antigua de las que fueron construidas con piezas de madera ensambladas, sin utilizar un solo clavo.